El año 2022, fue el más inestable políticamente que ha tenido Reino Unido en varias décadas, dominado por el paso de tres primeros ministros. Sin embargo, el apoyo irrestricto político, económico y militar a Ucrania fue el único factor de consenso.
De hecho, las diferencias políticas y de estilo, entre Boris Johnson, Liz Truss y el actual ‘premier’, Rishi Sunak, parecieran desaparecer cuando se trata del respaldo a Ucrania.
El apoyo de Reino Unido se intensificó con los primeros indicios de que Vladimir Putin estaría preparando una invasión.
Desde entonces, ha liderado una campaña, no solo en Europa, para que los países más poderosos contribuyan con recursos para ayudar a que Ucrania salga victoriosa.
El analista senior del Royal United Service Institute for Defence and Security Studies (RUSI), Carlos Solar, definió el apoyo del Reino Unido como “fundamental”.
“Desde el día uno ha comprometido recursos muy importantes. Este país venía de un periodo de austeridad militar, en que los presupuestos estaban siendo revisados, y claramente la guerra viene a golpear a Europa. Es un llamado a la acción”.
Solar resalta que la continuidad del ministro de Defensa, Ben Wallace, en tres gabinetes diferentes, es significativo y garantía de ese apoyo militar y político.
“Ha sido fundamental el apoyo bipartidista, tanto de Conservadores, como de Laboristas, para hacer frente a la amenaza de lo que puede significar Rusia, no respetando el Derecho Internacional, invadiendo a su vecino más pequeño”.
Apoyo popular en tiempos de crisis económica
El Reino Unido es el segundo gran donante de la guerra, después de Estados Unidos.
Según el Gobierno británico, esa ayuda económica supera, hasta el momento, los 2.300 millones de libras esterlinas y se ha comprometido con más recursos.
El impacto de la guerra se traduce a nivel interno en la disparada en los precios tanto en las facturas de la luz, como de los alimentos.
La encuestadora YouGov, en una investigación de septiembre de 2022, afirma que el 74% de los británicos cree que la guerra en Ucrania es el origen de la crisis económica actual.
Esa crisis del costo de vida y las constantes huelgas de diferentes sectores de servicios públicos han complicado la gobernabilidad de Sunak.
Agravada por la proyección del Fondo Monetario Internacional de una posible recesión económica durante el 2023.
En una apuesta para evitar que Putin se apropie de más territorio europeo, Reino Unido ha dejado sobre la mesa que el respaldo político, diplomático y especialmente económico a Ucrania parece innegociable.
Una encuesta de Ipsos, en enero de 2023, arrojó que 8 de cada 10 británicos cree que “no hacer nada ahora alentará a Rusia a emprender más acciones militares en Europa y Asia”.
Operación sobrevivir
El entrenamiento de tropas ucranianas a cargo de militares británicos no es una novedad que trajo la invasión rusa.
Estos uniformados capacitan los soldados ucranianos desde el 2015, luego de que, en el 2014, Rusia se anexara Crimea.
Durante cinco semanas en varias locaciones confidenciales en Inglaterra, las tropas, en su mayoría civiles sin experiencia militar, aprenden técnicas básicas de combate, luchar en trincheras, afinar puntería en polígono y primeros auxilios.
Un general de las Fuerzas militares británicas le dijo a France 24 que el objetivo de este entrenamiento es que los soldados ucranianos “sobrevivan, luchen y le ganen a Rusia”.
Militares de otros países como Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Suecia y Noruega también participan en este entrenamiento que inicia con lo básico: manejar un arma.
Es la primera lección para los civiles que se unieron al Ejército ucraniano para defender su país.
“Estamos viendo un buen progreso. Los soldados lo están haciendo muy bien. Estamos impresionados por su entrenamiento”, le dice a France 24 Kris, instructor sueco.
Según el Ministerio de Defensa británico, en los últimos seis meses, 10.000 soldados han sido entrenados en este programa, que ya incluye la enseñanza de cómo operar los tanques Challenger 2.
Se proyecta que, en el 2023, sean otros 20.000 los soldados entrenados en Inglaterra.
Mientras Sunak ha prometido que, en el futuro, los británicos capacitarán a pilotos en jets de combate e infantes de marina.
Alas para «lograr la libertad»
En su visita relámpago a Inglaterra, el presidente Volodímir Zelenski pidió a los países aliados aviones para inclinar la balanza de la guerra a su favor.
Soler prevé que, antes de que algún país le dé luz verde a esos jets de combate, habrá un debate geopolítico similar al que antecedió la entrega de tanques.
“Va a ser una serie de decisiones, no solamente que el Reino Unido va a tener que negociar dentro de sus alianzas de seguridad, también va a tener que negociar con quienes están detrás de los componentes específicos de cada uno de los aviones que pueda necesitar Ucrania”, resalta Solar.
Rishi Sunak ha dicho que cuando se trata de Ucrania, nada está por fuera de la mesa. Por ello, pidió al ministro de Defensa que investigue qué tipo de aviones podrían ser enviados a la guerra.
Entre tanto, los ex primeros ministros, que antecedieron a Sunak hace apenas unos meses, Boris Johnson y Liz Truss, pidieron a su Gobierno que esos aviones sean entregados con urgencia.
We wandered the site with other tourists
Yet strangely the place did not seem crowded. I’m not sure if it was the sheer size of the place, or whether the masses congregated in one area and didn’t venture far from the main church, but I didn’t feel overwhelmed by tourists in the monastery.
Headed over Lions Bridge and made our way to the Sofia Synagogue, then sheltered in the Central Market Hall until the recurrent (but short-lived) mid-afternoon rain passed.
Feeling refreshed after an espresso, we walked a short distance to the small but welcoming Banya Bashi Mosque, then descended into the ancient Serdica complex.
We were exhausted after a long day of travel, so we headed back to the hotel and crashed.
I had low expectations about Sofia as a city, but after the walking tour I absolutely loved the place. This was an easy city to navigate, and it was a beautiful city – despite its ugly, staunch and stolid communist-built surrounds. Sofia has a very average facade as you enter the city, but once you lose yourself in the old town area, everything changes.
Clothes can transform your mood and confidence. Fashion moves so quickly that, unless you have a strong point of view, you can lose integrity. I like to be real. I don’t like things to be staged or fussy. I think I’d go mad if I didn’t have a place to escape to. You have to stay true to your heritage, that’s what your brand is about.





