Hoy, en este dÃa especial, el viento susurra con un suspiro más suave, como si la naturaleza misma celebrara el cumpleaños de Vilma Rosas, quien ahora danza entre las estrellas. Su luz, tan radiante y única, no se apaga con el paso del tiempo; al contrario, se eleva hacia el firmamento, convirtiéndose en una constelación más en el vasto cielo.
Vilma, como un rÃo que fluye en calma y sabidurÃa, tocó con su presencia las vidas de aquellos que la conocieron. Ahora, aunque su cuerpo ya no camina entre nosotros, su esencia se mantiene viva en cada recuerdo, en cada acto de amor que dejó sembrado. En cada rayo de sol que ilumina el dÃa, en cada estrella que parpadea en la oscuridad de la noche, está su sonrisa, su cariño, su fuerza.
Hoy, desde las alturas, ella observa con ternura, como un ángel guardián, guiándonos con su luz serena. El cielo, su nuevo hogar, es testigo de la grandeza de su ser, y nos recuerda que, aunque ya no la veamos, su presencia nunca se ha ido. Porque aquellos que se van nunca se alejan del todo; se convierten en parte del universo, y la eternidad les pertenece.
Feliz cumpleaños, Vilma. En el cielo, tu estrella brilla con la misma intensidad con la que tocaste nuestros corazones.



